Bobbie Mays
Bobbie Mays
Si bien formé parte del mundo corporativo durante más de 30 años, trabajé como voluntario en distintas áreas asistiendo a niños y adultos con diferentes tipos de necesidades. Hace poco tuve la oportunidad de trabajar con un grupo de mujeres adultas que tenían una enfermedad terminal, y decidí servirles un té una vez por semana. Esta actividad, que organicé exclusivamente para ellas, les encantó y se transformó en algo que pudieron contarles a sus familiares y amigos durante sus últimos días de vida. Me causó inmensa satisfacción ir de visita durante unas horas con una tetera diferente y un distinto tipo de té dos o tres veces por semana. También iba de visita a los hogares de ancianos y grupos de la iglesia, donde servía un té para las señoras y señoritas que allí se alojaban. Ha sido una oportunidad maravillosa para pasar tiempo con los más necesitados, a la vez que enseñar mi colección de teteras. Me encanta ver a los demás disfrutar de la vida y explorar nuevas oportunidades. Hace poco llevé a una cliente al supermercado en busca de alimentos que fueran apropiados para su condición de salud. Como nunca había usado un lector de código de barras, dejé que escaneara sus propias compras. Quedó encantada con poder hacerlo sola, y yo disfruté de enseñarle a encontrar el código de barras para escanear el producto. Una sonrisa vale más que mil palabras.

